Lamentablemente la historia de nuestro servicio de inteligencia en la etapa democrática ha estado en demasiadas ocasiones envuelta en escándalos. Así, las escuchas indiscriminadas practicadas en la etapa de Felipe González costaron entonces la dimisión de un ministro de defensa y de un vicepresidente del Gobierno. Ahora el CNI vuelve por desgracia a ser noticia por un problema interno que ha llevado a la dimisión de su director.
La dimisión de Alberto Saiz como director del CNI era obligada. Si hay un puesto en la administración pública que requiere la plena confianza no sólo del Gobierno sino del conjunto de la opinión pública es aquel a quién damos potestad para realizar misiones secretas e interferir incluso en nuestra vida privada. Era evidente que esa confianza la había perdido ante la sospecha generalizada de que había abusado de su cargo para efectuar actividades estrictamente privadas. También era manifiesta su incapacidad cada vez mayor para gobernar el Centro.
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3 comentarios:
No es de extrañar el escándalo en el CNI, cómo iban a saber llevar los servicios de inteligencia los socialistas, que carecen de ella. "Inteligencia socialista" es un oxímoron en toda regla, un oxímoron clamoroso, y los servicios de inteligencia han quedado dañados por el espectáculo del patán de Saiz y del funesto gobierno que ahí le puse. Ha sido demencial.
Lo que no se entiende es cómo pudieron renovar hace escasos meses al Mortadelo del CNI. ¡Menudo escándalo! Esto mina la credibilidad en ámbitos tan importantes como los servicios de inteligencia. Hemos pasado del inefable Manglano del GAL al campestre ingeniero de montes y amigo de Bono, Alberto Saiz.
Todo nombramiento socialista, máxime si es zapaterino, es u fiasco. Ya pasó con el impresentable, caradura y sinvergüenza de Bermejo...
Por cierto, ¿se puede saber a qué espera Chavez para presentar su dimisión? Sí, ya sé que eso es mucho pedir, pero no hay un sólo tío con dos dedos de frente en el gobierno que inste a su destitución inminente, fulminante e irremediable. Que ya vale...
¡Menudo espectáculo dantesco!
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